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El trabajo, ¿maldición o bendición?

Actualizado: 14 de dic de 2019



La frase bíblica es contundente y definitiva, no tiene vuelta de hoja: "Ganarás el pan con el sudor de tu frente".

Alguien que tenga la actitud y el deseo de la holganza permanente y gratuita, interpretará esa frase como una condena. Aquel cuyas aspiraciones sean tener todos los beneficios de gratuito, no puede menos de extender la mano para que todo se le dé sin miramientos al posible merecimiento.

Erich Fromm interpreta esa actitud como fijación oral: yo estoy frente al mundo al que considero como una inmensa fuente de alimento y no tengo más que abrir la boca para recibirlo.

Es demasiado fácil y cómodo expresar una descalificación y juicio de tipo moral: "¡Holgazán!" No es esta la intención frommiana. Hablamos de patología psicológica y espiritual, neurosis.

Todo se juega en nuestras actitudes. Puedo estar colaborando a la construcción de un templo con el trabajo de mis manos o simplemente cumpliendo una condena de la que reniego a mas no poder.

Cualquier trabajo, por poco importante que parezca, puedo transformarlo con mi actitud. Cuando me entiendo a mí como un constructor del mundo y la civilización, me construyo también a mí. Todo está en mi actitud y la consciencia.

¿Habrá quién niegue la satisfacción profunda que se produce al ver una obra terminada? ¿Una obra en la que todo yo me invertí, y en la que puse en juego lo que tengo y lo que soy?

¿Maldición o bendición? La respuesta está en mi libertad.

KIEN

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