Vivir sin miedo



Nos gusta que todo sea como deseamos.

Los imprevistos descomponen nuestros planes y nos obligan al cambio de guion. Qué lata!

Estudiamos para un trabajo estable.

Ganamos dinero para tener seguridad.

Nos casamos para la eternidad.

Hacemos contratos para siempre.

Construimos nuestras casas para que duren siglos.

En suma, aspiramos a una vida normal, es decir, planificada.

Sin embargo: “El cielo es azul, el mar es salado y la vida es incierta…”

Cuando nos enteramos de eso, surge la pre-ocupación y es difícil aprender a vivir sin miedo.

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